Que me gustabas porque tu boca era el avión más bonito para viajar a París, para cerrar los ojos y comerme la poesía que inevitablemente se escapaba por tus labios, que me hablaba sobre el frío y sobre cómo las flores podían nacer del concreto cada vez que me mirabas. Habría que ser muy valiente para acercarse a tu rostro y no perder la cordura, lo bueno es que mi oxígeno siempre ha sido la locura y entonces cuando te beso no tengo miedo a morir.
He recorrido el mundo en cuestión de minutos sin salir de tu cama, y joder, todo parece precioso viéndolo desde tus brazos. Incluso el Domingo, que tiene tan mala fama, al ver que lo estás pisando se convierte en primavera, en alguna de esas tardes en las que yo uso vestido y te me quedas mirando de una manera indecente, pero a la vez tan sincera que no consigo, aunque quiera, poder negarme a tu boca. Caigo completa y a cachos entre todas tus mentiras, y a pesar de que lo sé, ya no parece importarme. Si tú alegaras que el cielo es de color amarillo, yo sin duda te creería, aunque estúpidamente lo esté mirando de frente. Como la vez que dijiste que infinito no es número sino el amor que me tienes, por supuesto lo sabía, muchas cosas no son ciertas pero que no sea verdad no puede significar que así dejen de importarme.
Me he quitado muchas veces esta venda de los ojos y no me ha funcionado, supongo que cuando quieres, y aunque quieras, no te atreves a mirar todo el daño. No hay nada más peligroso que alguien que sepa besarte y te seduzca tan bien que termines perdonando las lágrimas que provoca. Si alguien me preguntara qué me gusta del amor, sin duda respondería que adoro hacerlo contigo. Basta ya hipocrecías, que el amor también es eso, que te coman las piernas y susurren en tu oído lo preciosa que eres, que se vuelva loco cada puto segundo con el hueco de tu espalda, que le excite tu cintura, lo enternezca tu mirada. Y acto seguido de eso que se sueñen en Italia, en el bosque o en la playa, con Frank Sinatra de fondo y un montón de cigarrillos.
Si mañana te dejo, si mañana me dejas, si mañana no estamos, si mañana nos vamos, déjame decirte hoy, que el amor que nos tuvimos es tan digno de escribirse que lo plasmaré en un libro para que otra gente sepa que si no se vuelven locos, París no vale la pena.
—Estefanía Mitre
Simplemente hermoso.
(via too-lovely-to-me)
Renuncié a ti el día que me di cuenta que estaba mejor sin ti, el día que vi con claridad cómo hubiera sido mi futuro contigo y no me gustó el escenario y sobretodo el día que comencé a quererme lo suficiente para ser feliz con mi sola compañía.
Te digo que te quiero,
pero no te suena
bien.
Vuelvo a intentarlo
con más énfasis,
pero tampoco te convence.
Nos miramos
un rato,
en silencio…
y rompemos a reír
a carcajadas.
Pero en qué estaría
pensando.
Que se vayan al carajo
las palabras.
Te acaricio largamente
las piernas,
y te beso en la boca,
y te muerdo la nariz,
y… tú
me dices que así sí.Así, sí
Karmelo C. Iribarren
(via bah-gina)